Para cambiar un poco de los aires de Bogotá, hoy hablaré de uno de los puntos clave en el turismo colombiano, San Agustín.
El reclamo turístico de San Agustín es el parque arqueológico del mismo nombre. Ubicado al sur del país en el departamento del Huila, a unos 500 km de Bogotá, es patrimonio de la humanidad por la Unesco.
Para llegar hasta allí, tras mi paso por Ibagué en año nuevo, salí rumbo al sur, a Neiva, capital del Huila.
A orillas del rio Magdalena, el más importante del país ( aunque no es el más caudaloso ni el más largo) debido a su navegabilidad y conexión con el mar caribe.
Neiva es una ciudad calurosa, con mucha humedad, por lo que no me quedé mucho tiempo allí. Pequeño paseo por el centro y la costanera, ver un poco del comercio local y poco más. Mucho calor para mi. Eso sí, puestos con zumos de mandarina en cada esquina, lo que ayuda a sobrellevar ese calor.
Desde la terminal de buses salen buses hacia Pitalito y San Agustín cada rato, desde bien temprano por la mañana. Cogí uno de esos buses mañaneros y rumbo a Pitalito, ciudad cercana a San Agustín.
Me pareció buena idea quedarme en Pitalito y evitar el posible sobrecosto de precio hotelero en San Agustín.
La verdad, nunca averigüé los precios en los hostales de allí, pero por si acaso me quede en Pitalito.
La ciudad es medio pequeña y tiene mucho, mucho comercio. No es para nada un pueblo feo, me gustó caminar por las calles pero la idea del viaje era otra.
Por la mañana temprano, cambiando de planes a última hora, tome una camioneta en la terminal y en vez de ir a San Agustín como la mayoría de gente, me dirigí a Isnos.
Pequeño pueblo entre las montañas, con una bonita plaza y mercado local. Desde la plaza cogí un pequeño jeep comunal en el cual me acercaron a el Salto de Bordones, aún más pequeño centro poblacional, que consta de una plaza y poco más. Desde aquí a 5 minutos a pie se llega al Salto de Bordones, una cascada de más de 400 metros de caída. Espectacular !!!!
Cerca del camino principal hay un mirador que está totalmente abandonado. Allí me encontré a un grupo de niños los cuales, sin pedir nada a cambio ( cosa poco habitual cerca de atractivos turísticos en Sudamérica), me enseñaron el sendero que te lleva hasta el pie de la cascada.
Bajando por una ladera entre cafetales ( esta es una tierra muy rica en plantaciones de café), y zig-zagueando entre barro y un perro rabioso, llegue al pie de la cascada, donde hay un pozo al cual es imposible acceder por la fuerza de la caída del agua. Completamente solo en este lugar, me pregunto por que no se promociona más este paraje expectacular, teniendo a poco kilómetros el parque arqueológico. Pero de igual manera disfruté sobremanera este paseo, rodeado de naturaleza y soledad y lejos del bullicio de la ciudad.
El regreso al camino es obviamente más duro, porque todo lo que bajas, toca subirlo, pero es muy llevadera la subida. Al cruzarme nuevamente con el perro furioso, me tocó esperar a que subiera el dueño, porque el perro trató de morderme varias veces. Con el señor pude intercambiar unos minutos de conversación, quien me comento sobre su vida como cafetero.
De vuelta en el poblado, cogí otra vez el jeep y regresé a Isnos, para acto seguido volver a Pitalito.
Al día siguiente , cumplí con el plan que llevaba en un principio. Me dirigí a San Agustín pueblo, para que una vez allí, a pie, recorrer la distancia que separa del parque arqueológico.
El parque está muy bien señalizado, tiene accesos amplios y en lineas generales me gustó mucho.
No soy un gran fanático de las piedras y las esculturas de aquí, pero se dejan ver con facilidad y me parece que es un buen plan de viaje.
El parque es básicamente una necrópolis antigua, de diferentes civilizaciones y culturas, y durante el recorrido se pueden ver las diferencias artísticas de cada una de ellas.
Caminos y senderos muy bien señalizados entre un hermoso bosque, me llevan a diferentes áreas del parque, donde a través de paneles se puede leer la información de cada escultura, su descubrimiento, época entre otras, cosas de interés general.
Pasé el día por el parque, caminando mucho por los senderos que te llevan de arriba a abajo y contemplando las bonitas vistas de la cordillera oriental de Colombia, lugar donde se separa la cordillera dividiendo el país.
Después de la visita, regresé al pueblo de San Agustín a dar una vuelta y ver el pueblo. De aquí quería ir al nacimiento del río Magdalena, pero con poco tiempo y dinero y la poca ayuda de la oficina de turismo, decidí no ir.
Y poco más que añadir del viaje a tierras del sur del país. Hay mucho por ver y descubrir en esta región , que por otra parte no cuenta con la mejor red de carreteras de Colombia. Viajar desde Bogotá es muy fácil, pero para ir a otras regiones se complica y mucho el acceso. Hay buses para todos lados pero las carreteras son bastante malas.
De Pitalito bajé a Mocoa ( buena carretera) pero para pasar a Pasto, sufrí mucho la vía. Pero bueno, con el tiempo se irán arreglando estos pequeños inconvenientes.
En definitiva, viaje recomendable, apto para hacerlo en cualquier época del año y con muchos servicios que facilitan la estadía.
viernes, 18 de mayo de 2012
lunes, 7 de mayo de 2012
Feria del Libro
Una vez más Bogotá nos brindó un acto cultural a gran escala, como es habitual en la ciudad. Esta vez le tocó el turno a la FILbo ( Feria Internacional del Libro de Bogotá), con Brasil como país invitado, en su 25ma edición.
En esta ocasión pude ir 2 días a Corferias, lugar donde se realiza la feria y por ser estudiante del SENA, la entrada me salió gratis.
El complejo de Corferias reunió a un montón de expositores de diferentes editoriales, talleres de lectura, arte, música, dibujo y un pabellón dedicado al centenario de la muerte de RAFAEL POMBO, casi desconocido autor para mi, pero por lo visto y escuchado un referente en Bogotá y Colombia, sobre todo con sus fábulas.
Primero fue un Domingo, a última hora de la tarde, con poca gente en el recinto. Junto a Mónica recorrimos lo más que pudimos de la feria, destacando el pabellón de Brasil, en el cual, esquivando innumerables fotografias colgantes del día a día de las diferentes regiones Brasileñas, se podía ver una muestra de la poeta Cora Coralina ( Ana Lins dos Guimaraes Peixoto).
Muchos de sus poemas transcritos, traducidos o simplemente los manuscritos originales de la brasileña colgaban de las paredes de "stand" de Coralina, junto a videos y fotografías de su vida. Interesante, porque a ella tampoco la conocía y la verdad es que me gustó mucho.
Dejando atrás las caipirinhas y las limonadas (de limón) brasileñas, salimos a otros pabellones, y ya con el tiempo encima vistamos el de Diseño y Caricaturas, donde se junta lo mas granado de los artistas visuales y editoriales colombianos. Aquí destacan los dibujantes de caricaturas, artistas del reciclaje, todo lo relacionado con comics y anime entre otros.
Días después, y tras un duro día de clase, volvimos otra vez a la feria para tratar de ver algo más que la anterior ocasión. Esta vez nos centramos en Rafael Pombo. La parte alta del pabellón dio cobijo a la muestra de este gran artista Bogotano. Muchas fábulas transcritas en las paredes, dibujos e ilustraciones de sus cuentos y novelas, una linea que marcaba su biografía y retazos de su labor periodística de la Colombia de primeros de siglo XIX.
De ser un autor solamente conocido por su nombre, pasó a ser una más que interesante alternativa de lectura nacional.
Dejando atrás el pabellón de homenaje a Pombo, y después de comer algo en la plazoleta de comidas, pasamos por diferentes pabellones donde destacan las innumerables editoriales de todo tipo. Desde las de literatura "convencional" en las cuales destacan las novelas, libros de bolsillo, guías de todo tipo, hasta editoriales muy especializadas en diversos temas, como los cristianos, temáticos, de viajes entre otros.
Una última visita al pabellón del diseño nos despidió con una caricatura a manos de un conocido y unas fotos finales para ilustrar este post.
A destacar de la feria la excelente organización. En ningún momento sentimos agobios por la gente, baños señalizados y limpios, buena atención por parte del personal de la feria y en definitiva una buena programación de actividades y muestras.
Como se puede ver, Bogotá es mucho más que la capital de la república y que en una visita a Colombia, si se tiene conocimiento de este tipo de actividades, puede ser una buenisima experiencia.
En esta ocasión pude ir 2 días a Corferias, lugar donde se realiza la feria y por ser estudiante del SENA, la entrada me salió gratis.
El complejo de Corferias reunió a un montón de expositores de diferentes editoriales, talleres de lectura, arte, música, dibujo y un pabellón dedicado al centenario de la muerte de RAFAEL POMBO, casi desconocido autor para mi, pero por lo visto y escuchado un referente en Bogotá y Colombia, sobre todo con sus fábulas.
Primero fue un Domingo, a última hora de la tarde, con poca gente en el recinto. Junto a Mónica recorrimos lo más que pudimos de la feria, destacando el pabellón de Brasil, en el cual, esquivando innumerables fotografias colgantes del día a día de las diferentes regiones Brasileñas, se podía ver una muestra de la poeta Cora Coralina ( Ana Lins dos Guimaraes Peixoto).
Muchos de sus poemas transcritos, traducidos o simplemente los manuscritos originales de la brasileña colgaban de las paredes de "stand" de Coralina, junto a videos y fotografías de su vida. Interesante, porque a ella tampoco la conocía y la verdad es que me gustó mucho.
Dejando atrás las caipirinhas y las limonadas (de limón) brasileñas, salimos a otros pabellones, y ya con el tiempo encima vistamos el de Diseño y Caricaturas, donde se junta lo mas granado de los artistas visuales y editoriales colombianos. Aquí destacan los dibujantes de caricaturas, artistas del reciclaje, todo lo relacionado con comics y anime entre otros.
Días después, y tras un duro día de clase, volvimos otra vez a la feria para tratar de ver algo más que la anterior ocasión. Esta vez nos centramos en Rafael Pombo. La parte alta del pabellón dio cobijo a la muestra de este gran artista Bogotano. Muchas fábulas transcritas en las paredes, dibujos e ilustraciones de sus cuentos y novelas, una linea que marcaba su biografía y retazos de su labor periodística de la Colombia de primeros de siglo XIX.
De ser un autor solamente conocido por su nombre, pasó a ser una más que interesante alternativa de lectura nacional.
Dejando atrás el pabellón de homenaje a Pombo, y después de comer algo en la plazoleta de comidas, pasamos por diferentes pabellones donde destacan las innumerables editoriales de todo tipo. Desde las de literatura "convencional" en las cuales destacan las novelas, libros de bolsillo, guías de todo tipo, hasta editoriales muy especializadas en diversos temas, como los cristianos, temáticos, de viajes entre otros.
Una última visita al pabellón del diseño nos despidió con una caricatura a manos de un conocido y unas fotos finales para ilustrar este post.
A destacar de la feria la excelente organización. En ningún momento sentimos agobios por la gente, baños señalizados y limpios, buena atención por parte del personal de la feria y en definitiva una buena programación de actividades y muestras.
Como se puede ver, Bogotá es mucho más que la capital de la república y que en una visita a Colombia, si se tiene conocimiento de este tipo de actividades, puede ser una buenisima experiencia.
jueves, 19 de abril de 2012
FESTIVAL IBEROAMERICANO DE TEATRO
Durante estos días de Mayo y Abril, se celebró en Bogotá el Festival Iberoamericano de Teatro, en su decimotercera edición "La fiesta de las mil caras"
El festival se creo en el año 1988 por Fanny Mikey y se celebra cada 2 años en la ciudad, abarcando ampliamente la geografía de Bogotá.
Es posiblemente uno de los festivales de este tipo más grandes del mundo, siendo de igual manera uno de los más diversos y plurales en cuanto a géneros y tendencias a tratar.
Sinceramente no soy el mayor fanático del teatro, pero me gusta la vida que le aporta un festival de este tipo a la ciudad, con teatro callejero, además del de pago, en teatros. Y el hecho de que no se centre solo en teatro lo hace mucho mejor, ya que se puede ver y escuchar mucha y buena música, títeres, malabaristas entre otros.
Por falta de tiempo y ganas, por que no decirlo, no asistí a muchos actos, pero hablaré de tres en concreto, que fueron bien diferentes.
La primera actuación que pude disfrutar fue la de HUNGRY MARCH BAND, una especie de big bang marchante, donde varios músicos y un par de bailarinas, todos ellos disfrazados, nos deleitaron con un buen espectáculo callejero en la Zona T.
Día medio caluroso, y en buena compañía, nos sentamos a ver el show de saxofón, trompeta, percusión y buena energía, buen jazz, fusión y demás estilos que van creando este numeroso grupo.
Aunque pudieron dar un poco más de si, el concierto estuvo bastante bien y creo que la mayoría lo disfrutó.
El siguiente espectáculo fue en la Carpa Cabaret, muy buen reciento, dentro del complejo de Corferias.
Esta vez si fue de pago, pero mereció la pena. Sin apenas referencias de la banda principal, MONSIEUR PERINË, disfrutamos de un concierto corto pero muy bueno a cargo de estos chicos de Bogotá que fusionan el swing, jazz y la música latinoamericana, todo ello con una puesta en escena excelente y ejecución impecable.
De los 7 integrantes , todos tienen su papel muy definido, pero destacan sobre todos ellos Camilo ( vientos) y la talentosa voz de Catalina. Igual no desmerece ninguno del resto de la banda.
Con una carpa bastante llena de gente, el concierto pasó de un estilo a otro, con un par de versiones mezcladas con su repertorio propio.
Entre cerveza y cerveza, fue pasando la noche y aquí creo no equivocarme, TODOS disfrutamos como niños del recital, a pesar de no ser para nada mi estilo de música preferido,en mi caso concreto.
Después de un pequeño descanso, salieron a escena NOVALINA, banda de peruanos residentes en diferentes partes del mundo que mezclan ritmos afro-peruanos ( y latinos) con nuevos sonidos electrónicos.
Ya con la gente un poco cansada, hicieron un buen concierto con su cantante animando mucho y destacando el duo de percusionistas de la banda.
Buenísima noche la de este Sábado fin de mes, con la que terminaba una dura semana.
Y para terminar, asistimos al cierre o clausura del festival, en la misma plaza Bolivar, con un buen concierto de Tango y pirotecnia.
A manos de Amelita Baltar y el adorable Juan Carlos Godoy, disfrutamos de un concierto de tango acompañados por la Sinfónica de Colombia en el primer caso y un nutrido grupo de guitarristas para darle réplica a Godoy.
Desde la lejanía del tablado, por la numerosa afluencia de gente ( aunque lejos del gentío que se reunió días antes para ver a Manu Chao), vimos a la gran cantante que resultó ser Amelita Baltar ( para mi, completo ignorante en el tema del tango). Muchos temas de su natal Argentina, versiones escritas por ella misma junto a los más grandes del tango y todo ello con la Sinfónica, que le da un toque muy bueno a la música. Eternos agradecimientos a la ciudad y al país, dieron paso al "abuelito" Juan Carlos Godoy. También argentino, dio una demostración de lo que es cantar a esa edad. Junto a unos 10 guitarristas, el tango toma una diferente impresíón, que a mí, personalmente me encantó.
Como cierre a todo el festival, la plaza se lleno de fuegos artificiales que en la clara noche, destacaron mucho.
Muy bonitos, solo faltó el helado y la playa para ser como Donostia,jejejejeje
El festival se creo en el año 1988 por Fanny Mikey y se celebra cada 2 años en la ciudad, abarcando ampliamente la geografía de Bogotá.
Es posiblemente uno de los festivales de este tipo más grandes del mundo, siendo de igual manera uno de los más diversos y plurales en cuanto a géneros y tendencias a tratar.
Sinceramente no soy el mayor fanático del teatro, pero me gusta la vida que le aporta un festival de este tipo a la ciudad, con teatro callejero, además del de pago, en teatros. Y el hecho de que no se centre solo en teatro lo hace mucho mejor, ya que se puede ver y escuchar mucha y buena música, títeres, malabaristas entre otros.
Por falta de tiempo y ganas, por que no decirlo, no asistí a muchos actos, pero hablaré de tres en concreto, que fueron bien diferentes.
La primera actuación que pude disfrutar fue la de HUNGRY MARCH BAND, una especie de big bang marchante, donde varios músicos y un par de bailarinas, todos ellos disfrazados, nos deleitaron con un buen espectáculo callejero en la Zona T.
Día medio caluroso, y en buena compañía, nos sentamos a ver el show de saxofón, trompeta, percusión y buena energía, buen jazz, fusión y demás estilos que van creando este numeroso grupo.
Aunque pudieron dar un poco más de si, el concierto estuvo bastante bien y creo que la mayoría lo disfrutó.
El siguiente espectáculo fue en la Carpa Cabaret, muy buen reciento, dentro del complejo de Corferias.
Esta vez si fue de pago, pero mereció la pena. Sin apenas referencias de la banda principal, MONSIEUR PERINË, disfrutamos de un concierto corto pero muy bueno a cargo de estos chicos de Bogotá que fusionan el swing, jazz y la música latinoamericana, todo ello con una puesta en escena excelente y ejecución impecable.
De los 7 integrantes , todos tienen su papel muy definido, pero destacan sobre todos ellos Camilo ( vientos) y la talentosa voz de Catalina. Igual no desmerece ninguno del resto de la banda.
Con una carpa bastante llena de gente, el concierto pasó de un estilo a otro, con un par de versiones mezcladas con su repertorio propio.
Entre cerveza y cerveza, fue pasando la noche y aquí creo no equivocarme, TODOS disfrutamos como niños del recital, a pesar de no ser para nada mi estilo de música preferido,en mi caso concreto.
Después de un pequeño descanso, salieron a escena NOVALINA, banda de peruanos residentes en diferentes partes del mundo que mezclan ritmos afro-peruanos ( y latinos) con nuevos sonidos electrónicos.
Ya con la gente un poco cansada, hicieron un buen concierto con su cantante animando mucho y destacando el duo de percusionistas de la banda.
Buenísima noche la de este Sábado fin de mes, con la que terminaba una dura semana.
Y para terminar, asistimos al cierre o clausura del festival, en la misma plaza Bolivar, con un buen concierto de Tango y pirotecnia.
A manos de Amelita Baltar y el adorable Juan Carlos Godoy, disfrutamos de un concierto de tango acompañados por la Sinfónica de Colombia en el primer caso y un nutrido grupo de guitarristas para darle réplica a Godoy.
Desde la lejanía del tablado, por la numerosa afluencia de gente ( aunque lejos del gentío que se reunió días antes para ver a Manu Chao), vimos a la gran cantante que resultó ser Amelita Baltar ( para mi, completo ignorante en el tema del tango). Muchos temas de su natal Argentina, versiones escritas por ella misma junto a los más grandes del tango y todo ello con la Sinfónica, que le da un toque muy bueno a la música. Eternos agradecimientos a la ciudad y al país, dieron paso al "abuelito" Juan Carlos Godoy. También argentino, dio una demostración de lo que es cantar a esa edad. Junto a unos 10 guitarristas, el tango toma una diferente impresíón, que a mí, personalmente me encantó.
Como cierre a todo el festival, la plaza se lleno de fuegos artificiales que en la clara noche, destacaron mucho.
Muy bonitos, solo faltó el helado y la playa para ser como Donostia,jejejejeje
domingo, 1 de abril de 2012
SALENTO
Antes de pasar a hablar de Bogotá, de la que hay mucho de qué hablar, haré un salto en la geografía del país y hablaré un poco de mi paso por el que es posiblemente uno de los lugares que más me gusta de Colombia, Salento, en el Quindio.
El pueblo es conocido por ser puerta de entrada al VALLE DE COCORA, pero esta vez voy a dejar de lado este valle, cuna del "árbol nacional", la palma de cera.
Saliendo de la capital Armenia, salí hacia Salento haciendo autostop. Colombia no es el mejor lugar del mundo para hacer autostop, no por inseguridad, sino más bien por la desconfianza de la gente. Igual, en esta zona cafetera por excelencia, la gente es muy amable y no tardé en salir hacia Salento. Tras algo menos de una hora de viaje en la parte de atrás de una pick-up, llegue a la plaza del pueblo.
Salento como tal es un pueblo pequeño, de unos 5000 habitantes como mucho, y el centro del pueblo se recorre a pie muy rápido.
Lo primero que llama la atención son sus casa pintadas en diferentes colores. Con una base blanca, las casas, tienen las ventanas, puertas, balcones entre otros pintadas de un color característico; azul, naranja, verde,rojo...
Como decía más arriba, el pueblo es pequeño y la mayoría de cosas se congregan alrededor de la plaza. Mercado, cafeterías, restaurantes, estación de buses... todo está a 3 o 4 cuadras de distancia.
Una vez con el la mochila en el hostal, salí a recorrer las calles medio empinadas del pueblo, llenas de gente local y poco turista en esta época del año. Al ser zona cafetera, se ven cultivos en los alrededores del pueblo, y subiendo a un pequeño mirador se puede ver todo el valle, verde como el solo.
Sinceramente, poco me suelen importar la mayoría de atractivos turísticos de los países que he visitado, y aquí tampoco hice excepción alguna. Paseos a caballo , visita al valle de cocora en quad....mucha oferta pero poco interés por mi parte. Me dedique a pasear por los alrededores, a descansar en un banco de la plaza, leer y poco más....y comer bien, eso si que no puede faltar. Prefiero dormir sobre el frío suelo de una tienda de campaña, o pasar la noche en un bus, pero poder darme el capricho de comer algo rico y típico del lugar.
En Salento me recomendaron la trucha, y como me apasiona el pescado, pues tocó trucha. Dentro de la variedad de platos que ofrecen en los numerosos restaurantes del pueblo, elegí la trucha al ajillo, que para mi sorpresa iba acompañada de un patacón XXL, pero bien fino (doble fritura de plátano verde).Simplemente espectacular !
Obviamente, no puedo dejar de nombrar al valle de cocora, que pese a que no fui a caballo o de otra manera, hay más formas de llegar, bien en transporte público desde Salento o como ,o hice yo, paso a paso y suave suave por la carretera. Un largo paseo, entre arboles, curvas, fincas cafeteras y un río caudaloso a mi izquierda. Lo que más me gustó del valle es además del verde penetrante, las palmas de cera que dan un contraste que no esperaba a un valle entre las montañas.
Para mi gusto, el pueblo es un lugar ideal para descansar y disfrutar de la naturaleza. Creo que lo ideal es hacer una vista a toda la región cafetera y visitar más lugares e incluir Salento como un destino más.Manizales, Armenia y Pereira son las capitales de la región, y partiendo de cualquiera de ellas se puede llegar a muchos pequeños rincones del eje cafetero, desde las fincas cafeteras y el parque del café, hasta pequeños pueblos dedicados al campo, donde poder disfrutar de la gente y la hospitalidad de estas tierras.
Aquí les dejo en definitiva una observación personal de lo que es Salento, más allá de su entorno, un pequeño pueblo colorido, hospitalario, con mayor afluencia turística día tras día y creo que mejorando un poco algunos detalles de transporte, podría llegar a ser aún mejor destino.
saludos desde Bogotá
Gorka
El pueblo es conocido por ser puerta de entrada al VALLE DE COCORA, pero esta vez voy a dejar de lado este valle, cuna del "árbol nacional", la palma de cera.
Saliendo de la capital Armenia, salí hacia Salento haciendo autostop. Colombia no es el mejor lugar del mundo para hacer autostop, no por inseguridad, sino más bien por la desconfianza de la gente. Igual, en esta zona cafetera por excelencia, la gente es muy amable y no tardé en salir hacia Salento. Tras algo menos de una hora de viaje en la parte de atrás de una pick-up, llegue a la plaza del pueblo.
Salento como tal es un pueblo pequeño, de unos 5000 habitantes como mucho, y el centro del pueblo se recorre a pie muy rápido.
Lo primero que llama la atención son sus casa pintadas en diferentes colores. Con una base blanca, las casas, tienen las ventanas, puertas, balcones entre otros pintadas de un color característico; azul, naranja, verde,rojo...
Como decía más arriba, el pueblo es pequeño y la mayoría de cosas se congregan alrededor de la plaza. Mercado, cafeterías, restaurantes, estación de buses... todo está a 3 o 4 cuadras de distancia.
Una vez con el la mochila en el hostal, salí a recorrer las calles medio empinadas del pueblo, llenas de gente local y poco turista en esta época del año. Al ser zona cafetera, se ven cultivos en los alrededores del pueblo, y subiendo a un pequeño mirador se puede ver todo el valle, verde como el solo.
Sinceramente, poco me suelen importar la mayoría de atractivos turísticos de los países que he visitado, y aquí tampoco hice excepción alguna. Paseos a caballo , visita al valle de cocora en quad....mucha oferta pero poco interés por mi parte. Me dedique a pasear por los alrededores, a descansar en un banco de la plaza, leer y poco más....y comer bien, eso si que no puede faltar. Prefiero dormir sobre el frío suelo de una tienda de campaña, o pasar la noche en un bus, pero poder darme el capricho de comer algo rico y típico del lugar.
En Salento me recomendaron la trucha, y como me apasiona el pescado, pues tocó trucha. Dentro de la variedad de platos que ofrecen en los numerosos restaurantes del pueblo, elegí la trucha al ajillo, que para mi sorpresa iba acompañada de un patacón XXL, pero bien fino (doble fritura de plátano verde).Simplemente espectacular !
Obviamente, no puedo dejar de nombrar al valle de cocora, que pese a que no fui a caballo o de otra manera, hay más formas de llegar, bien en transporte público desde Salento o como ,o hice yo, paso a paso y suave suave por la carretera. Un largo paseo, entre arboles, curvas, fincas cafeteras y un río caudaloso a mi izquierda. Lo que más me gustó del valle es además del verde penetrante, las palmas de cera que dan un contraste que no esperaba a un valle entre las montañas.
Para mi gusto, el pueblo es un lugar ideal para descansar y disfrutar de la naturaleza. Creo que lo ideal es hacer una vista a toda la región cafetera y visitar más lugares e incluir Salento como un destino más.Manizales, Armenia y Pereira son las capitales de la región, y partiendo de cualquiera de ellas se puede llegar a muchos pequeños rincones del eje cafetero, desde las fincas cafeteras y el parque del café, hasta pequeños pueblos dedicados al campo, donde poder disfrutar de la gente y la hospitalidad de estas tierras.
Aquí les dejo en definitiva una observación personal de lo que es Salento, más allá de su entorno, un pequeño pueblo colorido, hospitalario, con mayor afluencia turística día tras día y creo que mejorando un poco algunos detalles de transporte, podría llegar a ser aún mejor destino.
saludos desde Bogotá
Gorka
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